Núm. 12 (11): Agendas públicas del neoconservadurismo radicalizado: debates y reconfiguraciones en el siglo XXI

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Si bien todo establecimiento del inicio histórico de un proceso es arbitrario, podríamos alcanzar un acuerdo más o menos amplio de que la radicalización neoconservadora del debate social y político en Occidente tuvo su primer anuncio estridente en junio de 2016, cuando en Gran Bretaña el referéndum sobre la salida de la Unión Europea resultó, contra todos los pronósticos, afirmativo. En noviembre de ese mismo año, la victoria del excéntrico Trump sobre el establishment estadounidense personificado por Hillary Clinton agregó una nota de preocupación al escenario. Propuestas ancladas en narrativas conservadoras y xenófobas comenzaron a tomar fuerza, y en los años siguientes, distintos resultados electorales dieron color a un fenómeno de alcances globales con raíces locales. Lejos de aminorar, esta “ola” adquirió mayor fuerza en los últimos años, tanto en su expansión geográfica como en la intensificación de sus debates. Como en muchas otras dimensiones, la pandemia de COVID-19 y las medidas de cuidado y prevención vinculadas parece haber acelerado el fenómeno, o al menos los procesos sociales subyacentes, tales como la mediatización tecnológica de la interacción social, la precarización de las relaciones laborales y las dificultades económico-financieras de los Estados nacionales.

Publicado: 03-04-2026